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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Trabajar no me realiza

A nadie - salvo excepciones- le gusta trabajar, pero hay personas que sí se sienten realizadas desarrollando esta labor que, en su opinión, les diginifica. A mí, hasta ahora, no es el caso. Una cuestión grave, creo, teniendo en cuenta mi supuesta "responsabilidad moral con la sociedad como creadora de opinión" y también como "agente social que interpreta la información de la forma más objetiva posible para transmitirla", labores, ambas dos, muy loadas por todos los alumnos de la facultad de Ciencias de la Información que pasan por su periodo de pavo intelectual. Yo no es que quiera hacerme la especial, pero para mí, ese nunca fue el caso, y todas las patrañas que me contaban mis malísimos profesores me daban exactamente igual.

No nací con una vocación extremadamente fuerte, y hay cosas de mi profesión que sencillamente me encantan y que desarrollaría con gusto, pero hay mil y un factores que me hacen desear abandonarla por completo. Y no, no me compensa lo bueno con lo malo, así que no tengo vocación.

No sé ni por qué escribo todo esto. Será porque hoy he tenido un día muy duro.

De verdad de la buena que no me importaría ser millonaria. No me aburriría sin tener que trabajar, os lo juro. Además, me dedicaría a cultivar mi espíritu para no convertirme en una estúpida.

¡Ay! Me acabo de acordar que eché una primitiva y no sé si me habrá tocado. Os dejo, que me hace ilusión mirarla...