domingo, 14 de noviembre de 2010

CONVIVIR O NO CONVIVIR



CONVIVIR O NO CONVIVIR


Conozco a una pareja que son novios desde hace unos años, uno de esos curiosos casos de compañeros del colegio que se reencuentran años más tarde, ya adultos, y se enamoran.

Cenando con ellos, en el momento de las copas, entraron en un debate personal entre ellos (por no decir discusión) en el que nos planteaban a mi pareja y a mí el punto de inflexión al que habían llegado. Y si no nos lo planteaban, es lo mismo, comenzaron la dialéctica sin acordarse de que estábamos ahí, probablemente, como desahogo o vía de escape, una petición involuntaria de auxilio para salir de su bucle infinito sin conclusión.

Ambos desean casarse (el uno con el otro, por ahora) pero mientras que él quiere iniciar una convivencia previa al matrimonio, ella está firmemente convencida de que no precisa esa convivencia, está muy segura de sus sentimientos y de que ningún problema rutinario ocasionado por la vida en común bajo el mismo techo un día tras otro, le haría romper el matrimonio, además de que por sus convicciones religiosas y sus costumbres familiares, tiene la ilusión de realizar ese cambio de vida ante Dios y su familia, marcar ese cambio en su interior a partir del sacramento del Matrimonio.

Nosotros no queríamos ser consejeros, pero es evidente que dada nuestra situación, dábamos fe sin erratas de que la convivencia está genial, ayuda a conocerse realmente, otorga momentos de felicidad y también brinda ocasiones de discordia que alcanzan el surrealismo extremo.

Yo opino (y así se lo dije) que la convivencia previa puede ahorrar muchos disgustos en el futuro, desde luego, y está claro que uno va al cura a dar el "si quiero" sabiendo ya lo que lleva al lado, se supone. Pero eso no es garantía de éxito tras la boda, pues a fin de cuentas, el éxito o el fracaso de la vida tras el enlace matrimonial no depende tanto de lo vivido anteriormente como de la evolución de las dos personas en su fuero interno. Lo que hoy es una verdad absoluta para uno mismo, dentro de un año o de cinco, puede ser un pilar derribado por la experiencia vital, el desengaño o simplemente el cambio de valores, de cánones, la edad, las influencias exteriores, cambios de lugar, interacción con nuevas personas….

También opino que una persona con las fuertes convicciones que tiene esta chica, probablemente tendrá una percepción de las relaciones de pareja en la cual pesa más el compromiso, la búsqueda de la unión familiar, la vida acorde con sus creencias católicas y la armonía con las opiniones de sus padres, que también tienen que ver en el asunto (faltaría más, ya se notaba).

La cuestión es que, según él, al final es "el hombre el que tiene que terminar cediendo". Y digo yo "si te casas porque sientes que estás cediendo, no te cases", pero claro, no se lo podía decir así. Y tampoco podía decirle a ella "prueba la convivencia, que de verdad no se pierde la ilusión por casarse" (en fin, esto de la ilusión por casarse depende ya de cada una, jejeje, a mí ya me conocéis: vestido blanco y vals ¡vade retro!).

Al final se marcharon y no llegamos a ninguna conclusión, pero nos quedamos con mal cuerpo, porque parece que ninguno se baja de la burra: él sin convivencia previa no se casa y ella si convive pierde la ilusión por casarse porque su meta es hacerlo conforme a sus convicciones y lo que desde niña había querido.

Estoy convencida de que algunas personas no llegarían a casarse si convivieran antes con sus parejas y de que muchos que después se casan, lo hacen porque se les ha echado el tiempo encima y les "toca". Pero también estoy convencida de que aún viendo que la convivencia no es del todo armoniosa, mucha gente se casa pensando que eso cambiará, pero al final, no es así. Y también conozco parejas que se han casado sin convivir antes, porque así lo han deseado y que luego siguen siendo felices a pesar de descubrir nuevas cosas que no les agradan.

Creo que los principios y valores fundamentales de la otra persona se ven claramente sin necesidad de vivir bajo el mismo techo, que la convivencia lo que te revela es el carácter más carnal y humano de tu compañero/a, sus costumbres por así decirlo fisiológicas, horarios, manías, etc.…. Te sorprendes para bien y para mal y sobre todo, descubres que hay mucho, mucho que dar, mucho que hablar y que intentar comprender, muchas cosas que agradecer y otras que tolerar, es un contínuo conocimiento de uno mismo, que nunca se termina.

Pero tiene también algo de apuesta, porque uno no puede predecir cómo van a variar la mente y el corazón de la otra persona o el de uno mismo. Aunque también está claro que si ambas personas desean ser felices el uno con el otro, buscarán la forma juntos de darse lo que necesitan, de llegar a los puntos de encuentro en cada fase de la vida y de sopesar lo que realmente importa cuando los años pasan y el tiempo vuela.

Mi mejor conclusión por el momento, viendo cómo lo pasan otras parejas, cómo lo he pasado y lo estoy pasando ahora es que para ser feliz hay que: quererse y aceptarse a uno mismo, querer y aceptar a la otra persona tal y como es (y si no puedes quererla y aceptarla como es, no sigas adelante), dialogarlo todo aunque cueste la misma vida y tachar de tu diccionario las palabras, tan difíciles de eliminar "egoísmo", "orgullo" y "mentiras".

Me apetecía compartir esta anécdota y, de paso, ejercitarme un poquito para retomar mi participación en el blog.


Adriana

martes, 28 de septiembre de 2010

PARA MIS AMIGAS

Una mujer estaba sentada en un sofá, tomando té helado con su Madre.
Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, de las responsabilidades y de
las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos de hielo
en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.
'Nunca te olvides de tus amigas' le advirtió, dando vueltas a las hojas de
té en el fondo de su vaso.
'Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo.
No importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos
que tengas, vas a necesitarlas.
Recuerda salir con ellas siempre, hacer cosas con ellas siempre.
Recuerda que cuando hablo de tus amigas me refiero a TODAS las mujeres
... tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén ligadas a ti.
Las vas a necesitar. Las mujeres siempre las necesitamos.'

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus amigas
y cada vez tuvo más amigas con el paso de los años.
Conforme estos fueron pasando, uno tras otro, ella fue entendiendo,
gradualmente, a lo que su Madre se refería.
Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y sus misterios en la
vida de una mujer, tus verdaderas amigas siempre permanecen.

Después de mis 40 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:
El tiempo pasa.
La vida ocurre.
Las distancias separan.
Los hijos crecen.
Los trabajos van y vienen.
La pasión disminuye.
Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer.
El corazón se rompe.
Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores recibidos.
Las carreras o profesiones llegan a su fin.
PERO.......... Tus amigas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo
y cuantas millas haya entre ustedes.
Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.
Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo por ti
misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle, alentándote,
orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y esperándote con los
brazos abiertos al final del camino.
Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado ...
O vendrán y te llevaran cargada.
Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, suegras, nueras, cuñadas
nietas, tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida!
Cada día, seguimos necesitándolas.

viernes, 30 de julio de 2010

Que les den

Muchos periodistas que conozco querían "perseguir la verdad" cuando eran muy jóvenes pero, desde entonces, y hasta el día de hoy, no les he visto acometer un solo acto sincero ni venir de frente, al menos, en lo que a mí se refiere.

También querían desarrollar una "profesión creativa", pero sus actos y su forma de relacionarse para obtener los resultados deseados no distan, en muchos casos, de los de un comercial.

Por último, viajeros incansables, ciudadanos del mundo, soñaban con corresponsalías de guerra en países de Oriente Medio, pero la mayor parte sólo se mudó a Inglaterra para aprender el idioma, y lo hicieron por un trimestre, como mucho (otros a Holanda a fumar canutos, y lo hicieron por un curso académico entero).

En conclusión, supongo que todos esos egos que se consideraban distinguidos por sus ansias de "comunicar", estarán más que contentos de tener Facebook, Tuenti y demás redes sociales, además de los blogs personales, para expresar su yo interior.

La gracia del asunto es que... ¿a quién le importa ahora lo especiales que fueron, son, o serán?







lunes, 26 de julio de 2010

No hay que pensar tanto

"¡Párate a pensar un poco! Las cosas no se deben hacer en caliente". Con estas frases se han evitado verdaderos desastres, pero también se han truncado brillantes y fugaces decisiones que prometían un dichoso porvenir.

En la vida hay millones de matices que son los que la hacen complicada y enrevesada, y para deshacer algunos nudos del entramado de decisiones que hemos de tomar, unas veces debemos pararnos y mirar qué hay dentro de nosotros, y otras, ignorarnos deliberadamente. O al menos, pasar de ese "yo" nuestro que es el que nos frena en el nombre del Sentido Común.

La única forma de salir de un círculo vicioso es romper uno de los miedos que lo conforman y, si no se sabe cómo afrontarlo, no hay que pensar demasiado en ello y jugártela, a pesar de que los demás, probablemente, se lleven las manos a la cabeza y te pidan millones de respuestas que no puedes contestar aunque quisieras, por aquello de que no eres adivino y tendrás que averiguarlo sobre la marcha.

He visto un magnífico resultado en una decisión de una persona que, queriéndola tomar, no podía, y que aprovechando un momento, precisamente, en caliente (no en el sentido sexual, para los malpensados), ha puesto pies en pared, se ha armado de valor para sufrir por las consecuencias, y al final solo ha obtenido beneficios que ni ella misma podía imaginar.

Para concluir, solo digo que, a veces, no hay que tener tanto miedo y dar pasitos hacia delante, aunque existan riesgos. Mientras otras personas no dependan directamente de nosotros y se puedan ver afectadas, como por ejemplo quien tenga hijos, siempre podremos permitirnos ese lujo.




domingo, 25 de julio de 2010

Cuestión de tacto II

Cuando alguien deposita su confianza en mí me siento muy halagada. Si alguien me pide ayuda trato de brindársela. Me gusta que las personas que me rodean puedan beneficiarse de los éxitos que yo consiga. Trato de ser respetuosa con los demás y no decir cosas que yo sepa que pueden ofenderles. Intento, en la medida de lo posible, tratar a quienes me rodean como me gustaría que me trataran a mí. Pero la gente, muchas veces, ni siquiera se plantea este asunto. Y entonces yo sufro, porque los miramientos me roban una energía que me gustaría ver recompensada de alguna manera, o al menos, que no caigan en saco roto.

Fijaos en algo tan sencillo: Estoy enfadada porque no he recibido un par de llamadas o e-mails de vuelta que esperaba. Todos iniciados por mí. Un mensaje, por ejemplo, para preguntar a una persona que me tiene muy preocupada si estaba bien, con la opción de, si no quería hablar, que me diera un toque, y así quedarme tranquila. Pero no, nunca llegó, y encima la he visto esta misma tarde y me consta que estaba mucho mejor de lo que yo hubiera esperado.

Resumiendo, estoy jodida porque, consciente o inconscientemente, estas personas de las que hablo no han sido ni para dedicarme un minuto escribiendo un mensaje o dándo un toquecito al móvil. Ni siquiera se han inventado una excusita para decirme algo. No... Se han saltado las normas del decoro (supongo que tendrán mil explicaciones que a mí me resultan inútiles), y, otorgando un valor de cero a mi interés por ellas, me han molestado. Y lo peor es que no le dan importancia.

Y eso hace que me sienta como una gilipollas y se me quiten las ganas de ayudar a nadie a resolver nada.

¿Soy quisquillosa e infantil? No lo sé... Pero en estos momentos ME DA IGUAL.




















sábado, 24 de julio de 2010

Diferentes puntos de vista

Hoy he pasado el día en compañía de mis tres amigas de la infancia, nos vemos muy de vez en cuando las cuatro a la vez, pero todas sabemos que estamos ahí para cuando haga falta, y la falta de roce no merma ni el cariño ni la confianza.
No obstante entre nosotras hay distintas vidas, cada una lleva una diferente a la de las demás, quizás la que marca más la distancia soy yo, la única soltera del grupo, las demas, casadas, viven en pareja y afrontan su cotidaniedad de manera distinta, a mi se me antoja que mi situación les despierta cierta curiosidad .,, desconocen la soltería en la treintena, ya la vez las hace sentirse felices de no estar en mi situación, sino felizmente casadas.

Cómo la única soltera del grupo, la pregunta sobre novedades en mi situación sentimental resulta inevitable ... en esta ocasión les hablo de mi cita de la semana pasada, de las impresiones causadas, posibles perspectivas, dudas, etc ...
Son mis amigas, y por tanto les cuento las cosas que me han llamado la atención del chico en cuestión, a parte de los comentarios obvios sobre su atractivo, comento que me parece un chico inteligente, cultivado, y con una manera de expresarse y narrativa que me han cautivado .... "los maridos" al otro lado de la mesa, aunque fingen estar en sus cosas, según parece, andan pendientes de mis comentarios, y uno de ellos haciéndose el gracioso, me dice que debo buscar a tios más normales, que para qué quiero a un tio culto e inteligente o que sepa escribir ... mi respuesta, "entonces que necesito uno ¿como vosotros?" Aunque todo ello se habla en un ambiente de broma, no dudo de la sinceridad de su comentario, y yo me arrepiento de mi comentario, en esta mesa los hay con más o menos estudios, y con diferentes intereses culturales.

A mi me han gustado personas con mayor y menor nivel cultural, sus conocimientos o desconocimientos no las han convertido en mejores personas (eso ha resultado evidente), pero para mi, la inquietud, la curiosidad, la cultura y porqué no, la forma de expresarse, me resultan atractivas.

¿Podría ser más feliz con alguien que no me estimule intelectualmente? Ufff no lo se ... ¿soy cada vez más selectiva, debiendo serlo al contrario? No lo sé ... en cualquier caso las personas te atraen por diferentes motivos, y ninguno de ellos garantizan ni la felicidad, ni la continuidad, ni el amor ..., así que yo seguiré sintiendóme atraida por lo que en cada momento me atraiga, sin tener que justificar mis gustos con nadie salvo conmigo misma, al fin y al cabo, la que acierta o se equivoca (sobres todo ésto último) siempre soy yo.

viernes, 23 de julio de 2010

PROLEGÓMENOS...

17:00 llamada para confirmar la cita,tiene lio en el trabajo y la retrasamos a las 22:00, a mi me viene mejor, así me da tiempo de arreglarme con más calma. Llego a la casa a las 20:00, ducha rápida y comenzamos la pasarela ... llevo con dos vestidos en mente desde hace dos días, pero ahora el email de una amiga sugiriendome un vestido azul de corte asimétrico me hace dudar ... me pruebo cada uno un par de veces ... los tres cumplen mas o menos con los requisitos de ser a la vez elegante-casual, sexy-recatado, natural-impresionante.Finalmente me decido por el que creo me hace más delgada ... ante la duda ... el que más estilice... el azul en este caso.
Bueno ya tengo el vestido, ahora el maquillaje, "primer" en los párpados para que aguante la sombra, iluminador, sombra de ojos azul eléctrico (que he descubierto que me favorece mucho!!!), solo hasta un poquito más arriba de la "cuenca" del ojo, no hay que marcar demasiado, ya que he elegido un color fuerte ... lápiz de ojos azul "navy", rimel efecto pestañas postizas, ... base de maquillaje, colorete, perfilador y barra de labios... ummmm no estoy quedando mal del todo .... me veo... me veo...

Me pongo los zapatos .... perfume!!!! para seducirlo con mi aroma cuando nos demos los dos besos de rigor. La elección no plantea dudas, mi perfume favorito, regalado por mis chicas favoritas ... no puede fallar...

Último repaso al pelo... algún tocado? me pruebo alguno ... no, mejor natural... sin nada.

Nerviosa, con ese gusanillo en el estómago que dan esas primeras citas con alguien que crees que te puede gustar, salgo de casa ... me monto en coche, se enciende la radio y escucho cómo en ese momento suena "I gotta feeling, that tonight's gonna be a good night..." así que mi buen rollo va en aumento camino de la cita ... luego reparo en el significado de la letra y pienso que es una señal de que esta va a ser una buena noche...