viernes, 26 de junio de 2009

SE APAGA UN ÁNGEL (DE CHARLIE)


Farrah Fawcett, que saltó a la fama en los 60 como protagonista de uno de los tríos televisivos más populares de la historia, Los Ángeles de Charlie, llegando a ser considerada un icono de la cultura pop y una verdadera sex symbol, ha fallecido tras batallar varios años frente a un cáncer.

Sin embargo, el estallido de su fama a nivel mundial comenzó en septiembre de 1976, cuando fue contratada por Aaron Spelling para interpretar el papel de Jill Monroe en la serie de televisión Los ángeles de Charlie, y posteriormente por su papel de Mau Saurid, en ¿Quién bailó ese vals conmigo?. La imagen de Farrah se convirtió en una de las más reproducidas a escala planetaria y la serie llegó a convertirse en un auténtico fenómeno sociológico. La actriz, pese a ello, decidió abandonar la serie tras la primera temporada, siendo sustituida por Cheryl Ladd. Como había firmado contrato con la productora de Spelling, al abandonar la serie fue demandada y perdió, lo que le obligó a participar en seis capítulos en temporadas posteriores; durante ese período su nombre apareció acreditado en la serie como Farrah Fawcett-Majors.

La fama alcanzada le facilitó la posibilidad de intentar triunfar en el mundo del cine. Sin embargo, y pese a protagonizar la película de ciencia-ficción Saturno 3, de Stanley Donen, junto a Kirk Douglas, su carrera cinematográfica no alcanzó las expectativas previstas. Su carrera en televisión, por el contrario, fue más constante, protagonizando decenas de telefilmes y series a lo largo de dos décadas, que le valieron hasta tres nominaciones a los Premios Emmy.

http://es.wikipedia.org/wiki/Farrah_Fawcett

C. A. C.

ADIÓS AL REY DEL POP

Tras formar en los años sesenta, siendo aún un niño, un grupo de gran éxito en compañía de sus hermanos, The Jackson Five, en la década de los años ochenta se convierte en la superestrella de rock más exitosa a nivel mundial, el nuevo rey de la música rock, debido al extraordinario impacto de su álbum Thriller en 1982, el disco más vendido de la historia de la música.

Jackson fue catalogado como un genio musical y artístico, y esto lo demostró desde sus inicios, época en la que fue reconocido como un niño con un nivel artístico realmente extraordinario. Pero también fue un personaje polémico, con defensores y detractores, al que rodean toda una serie de leyendas, muchas veces alimentadas por él mismo,sobre su vida privada y que se ha visto envuelto en varios juicios, acusado de pedofilia, que tuvieron repercusión mundial y que le han mantenido apartado en los últimos años de la primera fila de la popularidad. En cualquier caso, su genialidad artística ha sido indiscutida, y su éxito a nivel mundial que le llevó a vender cientos de millones de discos apoyado por la espectacularidad de sus campañas de promoción, videoclips y conciertos, en los que hizo gala de su enorme talento como cantante y bailarín.

http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Jackson

C. A. C.

sábado, 20 de junio de 2009

LA VIDA A LOS DIECISÉIS

DIARIO SUR.

MARTES 16 DE JUNIO DE 2009.

(http://www.diariosur.es/20090616/sociedad/vida-dieciseis-20090616.html).


La polémica generada por la nueva ley del aborto ha puesto en evidencia los dilemas sobre cuál es la mayoría de edad más adecuada.


Dice la letra de la canción «quince años tiene mi amor», pero no menciona los 16. Esos los deja en manos de la legislación porque son otro cantar. Según las leyes españolas, una adolescente de esa edad es una persona inmadura para conducir un coche, ponerse un 'piercing' y votar, pero no lo es para mantener relaciones sexuales consentidas, casarse -aunque nada de celebrarlo con una copa de cava-, dejar de estudiar, hacer una excursión en horario escolar y, al amparo de la futura ley del aborto, interrumpir la gestación sin que sus padres vayan a enterarse. Tan mujer para unas cosas y tan niña para otras.

Así es el juego de mayorías de edad que prolifera en las leyes españolas. Por eso muchos se preguntan estos días si la cabeza de una chica de 16 años está lo suficientemente amueblada para asumir ella sola decisiones de gran calibre como no seguir con su embarazo no deseado. Se cuestiona su competencia ética para decidir y con ello, cómo y quién la valora: ¿los padres, un médico o un juez?

Ideas contrapuestas

La única certeza compartida en un tema tan prolífico en dudas es que cada adolescente es un mundo. El problema es que hay que legislar para la mayoría, y a partir de aquí comienzan las discrepancias. Uno de los ejemplos más claros lo ofrece la propia ministra de Sanidad y Política Social. Aunque no tiene hijos, Trinidad Jiménez asegura compartir sin ambages «todos los criterios» incluidos en la elaboración de la nueva ley; sin embargo, si se le presentara el caso, dijo: «Fracasaría como madre si mi hija no me dijera que va a abortar».

Y como ella, tiemblan muchos padres y no padres. Muchísimos. Hace unos días, varios periódicos publicaban sondeos de opinión que mostraban sin excepción el rechazo mayoritario de la sociedad -seis de cada diez españoles- a que las jóvenes de 16 y 17 años pasen por un quirófano para abortar sin contar con el consejo, apoyo y opinión de sus progenitores. Un jarro de agua fría para el proyecto de ley del Gobierno socialista que en octubre llegará al Parlamento para su debate.

El psicólogo de la Adolescencia Alfredo Oliva Delgado se recuerda a los dieciséis «menos maduro de lo que ha sido mi hijo con esa edad, pero yo ya tenía unos valores e ideas claras» que hoy, asegura, sigue manteniendo a grandes rasgos.

Lo que este investigador de la Universidad de Sevilla quiere hacer ver es que su caso no es una excepción, sino que «a partir de los 15-16, el nivel de razonamiento lógico y la capacidad para tomar decisiones sopesando pros y contras no difiere tanto del de un adulto». Menos claro lo tiene Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, para quien «en muchas ocasiones se establece una edad u otra en función del debate social del momento», argumenta.

Lo cierto es que, en asuntos que tienen que ver con salud y seguridad, la ley española es cada vez más protectora y eleva la edad. Veamos cómo. Desde 2005, los menores de 18 no pueden comprar tabaco en España y desde 2006 tienen vetado acceder a bares especiales o discotecas, salvo las 'light' (con horario de seis de la tarde a diez de la noche). Si son sorprendidos consumiendo alcohol puede caerles una multa de 300 euros o más. Además, en septiembre de 2008 se modificó el reglamento general de conductores de modo que, a partir de 2010, para pilotar ciclomotores habrá que tener 15 años y no 14. Por el contrario, en asuntos relacionados con la autonomía sexual, la legislación enfrenta a los menores antes al Código Penal. Así, y aunque el Gobierno aprobó en febrero una reforma para subirla, la edad legal de consentimiento para relaciones sexuales sigue estando en los 13 años.

La vara de medir

¿Cómo establecen los legisladores la mejor mayoría de edad para elaborar las normas que incumben a menores? En principio, la gradación de los límites se fija «en función de la capacidad de obrar del menor». La Convención sobre los Derechos de la Infancia, aprobada por la ONU hace dos décadas, les sirve también de inspiración.

«El Derecho trata a los menores de forma desigual e incoherente en muchas ocasiones. Se pasa de la sobreprotección al descuido. Interesa hacer una revisión, adaptar la ley a los nuevos tiempos y a cada caso», advierte el juez de menores de Granada Emilio Calatayud, conocido por sus condenas ejemplares a menores.

Secunda este argumento Altamira Gonzalo, al frente de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, si bien ella no está de acuerdo en hacer salvedades. Si la normativa considera que en materia sanitaria -lo estableció en 2002 la La Leyla Autonomía del Paciente- un chico o una chica de 16 años es cabal para tomar decisiones «sobre el destino de su cuerpo», no se pueden establecer excepciones como la del aborto. Reguladora de

Y ese destino se puede cambiar, por ejemplo, con una operación de cirugía estética. En Andalucía, la Junta ha endurecido los requisitos para que un menor se someta a este tipo de intervención. Así, desde el pasado mes de marzo, los menores que quieran pasar por el quirófano con fines estéticos deben someterse a un examen psicológico previo que determine su nivel de madurez. Además, el cirujano deberá tener en cuenta el dictamen a la hora de aprobar la operación.

Se trata de un asunto que afecta cada vez a más familias. Según los cálculos de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), unos 40.000 menores se someten cada año a una intervención de este tipo. En el caso andaluz, la participación de los padres se diferencia en función de la edad del menor: si tiene entre 16 y 18 años (y el informe psicológico es favorable) la última decisión será suya. En caso de que tenga entre 12 y 16 años, será necesario el permiso de los progenitores para acometer la intervención.

A favor y en contra

Esta polémica no difiere demasiado de la suscitada con la reforma de la Ley de Aborto. El profesor de Psicología Jesús Gómez-Zapiain abre otra caja de Pandora: «Es duro decirlo, pero a algunas chicas hay que protegerles de su propia familia. Por eso no me parece inadecuado que puedan decidir abortar».

Aunque muchos no piensan como él. «Dejando actuar libremente a una chica de 16 años en esa situación no se hará sino agrandar el error», apoya Javier Elzo, sociólogo autor de varios análisis sobre el mundo adolescente.

Carmen Ortiz, presidenta de la Asociación por la Defensa de la Sanidad Pública, es más partidaria de tender la mano a los adultos: «La ley no puede regular que los hijos tengan confianza con sus padres. La confianza hay que ganársela».


C. A. C.

martes, 16 de junio de 2009

Descontentos... ¿De qué exactamente?


¿Contendrá el Supradyn Activo algún tipo de droga que me hace ser positiva y agradecer a la vida las cosas que tengo? ¿Contendrá Prozac el filtro del agua de mi fregadero, de donde relleno la jarra de la que bebo todos los días? ¿O acaso contiene "depresores" el filtro del grifo de los demás?
Lo digo porque últimamente he observado demasiado descontento en la gente que me rodea. Y lo que más me preocupa es que ese descontento afecta a gente que me importa de verdad.
No hablo de pequeñas quejas y gruñidos como "humm, este vestido me hace el culo gordo" o "vaya... tengo que hacer mil cosas, estoy estresado, no tengo tiempo para nada...".
No hablo de los tópicos usuales en tiempo de crisis tales como "qué harto estoy de aguantar tonterías en la oficina, con la mierda que gano" o "vaya asco, me viene el recibo del IBI y este mes tengo que pedir prestado para pagar la hipoteca".
Hablo de descontento vital. :(
A veces me da por pensar si es que yo soy conformista o demasiado llana. La estabilidad económica es verdad que hace mucho, pero conozco a gente con bienestar económico que tiene un descontento del copón.
¿Acaso pretendemos que todo sea ideal en nuestras vidas?: el trabajo que nos llene y además que esté bien pagado; la pareja que nos llene en todos los aspectos de la vida y que no nos dé preocupaciones; un físico bonito para sentirnos bien cuando los demás nos miran (inducidos por los mensajes que nos bombardean a cada minuto desde la TV); tener mucho tiempo libre para cultivar nuestras aficiones, etc.
Cuando algo no nos sale como queríamos, nos frustramos. Es una reacción lógica. Pero creo que en la actualidad, esa frustración aparece a la mínima de cambio, sin darle una miserable oportunidad al tiempo para que haga su trabajo y las cosas acontezcan.
Yo me pongo tan contenta cuando veo el cielo azul, una mariquita volando y un rayo de sol, o cuando llueve y huele a tierra mojada... Sobre todo, cuando hago un "check-in" de mi cuerpo (kakunin en japonés, o sea, ua comprobación) y veo que nada me duele, ni un dedo, que la piel está sana y el corazón sigue latiendo sin que yo tenga que hacer nada en especial para darle vida.
Pero, ¿cuánta gente daría todo por sentir que no le duele nada? ¿Cuántos ciegos darían todo por ver?
Alucino cuando veo que nos quejamos (me incluyo porque a veces me quejo muchísimo, movida por la propia inercia del movimiento generalizado de insatisfacción) por cosas irrelevantes, que si las miráramos con tranquilidad antes de soltar la protesta, veríamos que son tonterías.
Lo peor es cuando ya no solamente nos quedamos en la queja, sino que nos dejamos caer en ese fácilmente adquirible estado "depre" o "plof" que nos dura varios días.
¿Acaso es necesario que un ser humano viva en sus carnes una catástrofe tan horrenda como una guerra, tenga que perder a un ser querido o sufrir una enfermedad grave, incluso estar al borde de la muerte para que valore la misma vida?
Alucino cuando veo que algunos viven como si esta vida fuera una especie de "ensayo" y no saborean ni son conscientes de los momentos buenos que a veces se les presentan. Como si se fueran a llevar a la tumba algo más que un pellejo y unos cuantos huesos cansados (con suerte, si no les repellan contra el asfalto en un accidente de coche). Como si luego fueran a poder levantarse del ataúd, mirarse las manos y decir "ufff, menudo susto, pensaba que se acababa todo con el entierro".
Los que crean en la reencarnación, bueno, pues no les digo nada. Supongo que este post no les valdrá. Aunque considerando que no van a ser conscientes de que están viviendo una reencarnación, por si las moscas, yo intentaría ver la vida como si fuera la única que tenemos o al menos, como si fuera la última reencarnación. Desaprovechar la experiencia de una vida carnal, ya que la tienes, sería absurdo.
En resumen, no entiendo por qué no intentamos fijarnos en las cosas buenas que sí tenemos y no en las que no tenemos. Sobre todos quienes vivimos realmente en un estado de bienestar de verdad. Entiendo que una persona que gane 400 euros al mes y no tenga donde caerse muerto esté desanimado. Entiendo que quien tenga uno o varios hijos y no pueda dormir pensando si mañana podrá traer algo que comer a casa, esté descontento.
Pero esta reflexión no se refiere a esas personas, espero que lo entendais. Se refiere a los demás.
Nos obsesionamos con las cosas que no nos gustan y buscamos a veces satisfacción en meros artificios sociales.

¿Por qué no buscamos un equilibrio entre los deseos de ser lo que creemos que es mejor para nosotros y los deseos de ser felices?.
Si alguien me lo puede explicar....
Es tan fácil, tan fácil, dejarse llevar por una risa y por un beso, buscar simplemente afecto, valorar a las amistades y pasar tiempo con la gente que de verdad merece la pena estar, aprender de los demás y a la vez enseñarles cosas, buscar una utilidad a este tránsito por el mundo. Pero muchos se niegan a dejarse llevar, piensan que tal vez "pierden el tiempo".
Más delito tiene aún esta actitud que os describo siendo jóvenes. Si una persona joven, que tiene fuerza y salud, ímpetu y cualidades para hacer lo que se proponga se desmotiva simplemente por la impaciencia, por la falta de satisfacción material, porque en el trabajo no le valoran, porque la rutina le come, entonces, ¿cómo se sentirá cuando sea viejo y vea que estuvo toda su juventud frustrado?

El trabajo es un medio de vida, para obtener dinero, comprar bienes de subsistencia y tal vez darnos algún placer. Si empezamos a ver el trabajo como una finalidad en sí, como una carrera contrarreloj, como una actividad que nos deba proporcionar felicidad o satisfacción siempre, nos sentiremos fácilmente insatisfechos y perderemos la óptica de otras cosas importantes.
Hay pocos trabajos de los que uno se pueda enamorar y únicamente unos pocos han tenido la suerte de encontrarlos y poder realizarlos. Trabajar en lo que a uno le apasiona no siempre es factible y no siempre se tienen aptitudes para ello.
No quiero extenderme más, simplemente os dejo este pensamiento, porque la atmósfera que me rodea últimamente, tanto en el ámbito personal como laboral, está cargada de descontento vital y, al final, no merece la pena perder el tiempo en buscar los motivos.
Sinceramente, cuando seamos viejos nos arrepentiremos del tiempo perdido en quejarnos y darle tanta importancia a tantas cosas que no la tienen.
E. Adriana.

En la cuerda floja

Bienvenidos a mi mundo. Al mundo de todos. Siempre hay cosas que no comprendo. Pero a lo mejor son súper obvias, yo qué sé; pero el caso es que no sé de qué van.

Lo que llevo mal es la incomunicación. Las personas que, de repente, cambian su actitud aunque te hayas comportado con ellas exactamente como siempre. Supongo que ese es el problema a veces: que los demás esperan más de ti y se sienten defraudados cuando no es así.

En el caso concreto de hoy, es decir, de mi compañera de curro, la historia es extrañísima, pero ya os la contaré en persona, porque paso de aburriros.

Lo que sí me llama la atención es la de veces que, en mis casi 26 años de existencia, me he visto sorprendida por reacciones en otras personas a las que apreciaba que no entendía, que no podía controlar. Esas reacciones que sabes que pasan pero que, si te acercas con buena voluntad a decir "oye, ¿qué pasa?", el cuestionado te responde "nada, nada, ¿por?" Y con todo el morro te deja que lo adivines tú. ¡Encima!

Y lo peor es la gelidez. Esa frialdad que no sabes de donde sale, pero que hace al otro totalmente indiferente a ti. Y lo que fastidia no es tanto la susodicha indiferencia, sino el no saber a qué coño se debe. Lo mismo pasa con las malas contestaciones.

Y ya, apaga y vámonos cuando salen a flote las teorías de terceras personas a las que se lo cuentas de pura desesperación, con la esperanza de que aporten esa luz que tú no ves, y que, en vez de eso, te tachan de paranoide: "No, eso es que te lo estás imaginando tú". "Joer, será que, sencillamente, no se ha acordado de llamarte. ¿Por qué le buscas tres pies al gato".

Respuestas: Porque algo ha cambiado, y no sé qué es. Y quiero saberlo, pero no se puede preguntar abriendo el signo de exclamación y pronunciando una frase interrogativa.

En fin. Esto lo escribo por un episodio traumático del trabajo que ha sacado estos recuerdos y estas reflexiones. Y sé que a todas vosotras os han pasado cosas parecidas. No me consuela, pero al menos sé que entendéis lo que os quiero decir.

Ana

viernes, 12 de junio de 2009

NO SE CÓMO COMENZÓ TODO 2


. . . Sólo podía ver un jardín verde y extenso más allá de donde la vista puede alcanzar lleno de flores de colores y árboles centenarios. El olor a libertad lo sentía por primera vez desde que siendo niña correteaba por los inmensos parajes del jardín de la abuela.

Un súbito ruido cercano me despertó del sueño o quizás no. El aroma a césped recién cortado lo estaba sintiendo como sino hubiese despertado y la sensación de bienestar seguía estando presente. Sólo un barullo de gente, un murmullo constante desvió mi mirada a la puerta aunque no era ese el ruido que me hizo despertar.

Allí quieto, sin pestañear apenas, enmudecido, paralizado en una mecedora estaba Sergio mirando fijamente a Marta, ese hijo al que tanto ella añoraba. Lo único realmente bueno en su vida era él. Allí estaba quieto, impávido sin atreverse a acercarse. Marta no estaba soñando, era real. Poco a poco Sergio se fue acercando hasta que la abrazó con todas sus fuerzas y le dijo lo mucho que la quería. Marta acariciaba el rostro de su hijo al que tanto extrañaba. Allí estaban los dos abrazándose, llorando en la casa de sus antepasados.

Todo era tan extraño, tan raro que Marta no podía creer que estuviese sin nadie que la vigilase o rodeada de médicos imbuida en un mar de pastillas que no la dejaran ser ella misma.


Había salido una nueva medicación experimental con la que podría hacer una vida nueva, normal, sin sustos, sin sobresaltos. Por estar con su añorado hijo haría lo que fuese. Si con ello podría estar más tiempo con él sin la necesidad de estar presa o si el mundo estaba contra ella, lo haría sin rechistar.

C. A. C.

martes, 9 de junio de 2009

PRESIDENTA POR UN DÍA!


Debo reconocer, que, cuando me llegó la notificación de la Junta Electoral comunicándome que había sido elegida para tener el honor de ser PRESIDENTA de una mesa electoral en las Elecciones Europeas , lo primero que pensé fue: "ufff, menudo rollo, vaya una forma de pasar un domingo de verano". Bueno, pues como rectificar es de sabios, no sólo no me aburrí sino que me divertí y todo...Descubrí que TRINIDAD Y ASTERIO son nombres masculinos que existen no sólo en una realidad paralela, y que CORONA no es lo que se pone LA REINA DE INGLATERRA, cuando sale con esos vestidos de colores imposibles, sino que es además nombre de Señora.
Además, tengo que decir que la TERCERA EDAD me dio una lección de educación democrática yendo a votar, en masa, ( espero que no fuera por el miedo a que le quiten las pensiones, cómo me comentó off shore un interventor de uno de los partidos mayoritarios), inclusive cuando apenas podían casi andar. Y para muestra un botón: llegó a la mesa un señor de unos 80 años ayudandose con un andador, para votar, y después de darse la vuelta por las 4 mesas sin poder hacerlo porque no salía en el censo, y sin que nadie le ayudara, nos percatamos que llevaba el voto abierto y se veía que era para el PSOE ( igual podía haber sido del otro, el nombre del partido es lo de menos), entonces en ese momento, una de las interventoras de ese partido , que anteriormente le había ignorado se levantó como un resorte, y empezó a llamar desde su móvil a la JUNTA ELECTORAL para ver dónde le correspondía votar al anciano( UN VOTO ES UN VOTO), al final le tocaba en Marbella.No me llegué a enterar si al final se llegó a fletar un autocar para llevar al buen señor a su colegio electoral para que pudiera cumplir con su derecho democrático, pero la situación me pareció cuanto menos dantesca ( antes de saber el voto, nadie había hecho caso al pobre señor, salvo mi vocal que se levantó a ayudarle a buscar en las listas del censo su mesa).Así es la política, jeje.

En otro momento de la mañana, se acerca un votante a la urna donde yo estaba, le pido el DNI, y cuando me lo entrega ME GUIÑA EL OJO Y ME ECHA UNA SONRISA PÏCARA, yo pensé para mis adentros, "no te ha guiñado, tú es que estás ya mareada después de 10 horas aquí sentada, y te ha parecido".Así que hice como que no lo había visto, le devolví su DNI comprobado que todo estaba en regla, le cominé a VOTAR y cuando lo recoge OTRA VEZ!!! LO VOLVIÓ A HACER....yo sé que LA ERÓTICA DEL PODER ES LO QUE TIENE, QUE LE HACE A UNA MAS GUAPA, MAS ALTA Y MAS INTERESANTE, pero es que el buen señor ERA UN ANCIANITO CON MÁS AÑOS QUE UN GNOMO Y LLEVABA A SU SANTA ESPOSA DEL BRACETE!!!..para una vez que ligo..agggg.

Era tal el mareo y las ganas de reirnos que teníamos después de tantas horas allí sentados mis compañeros de mesa y yo, que en un alarde de esos que me entran de vez en cuando, llegó una chica joven a votar, y cuando mi vocal me dijo el número de censo que le correspondía: 69!! no tuve otra cosa que decir: BUEN NÚMERO!!, pero todo ello con la seriedad y rigurosidad que mi situación requería, a lo que mis compañeros de mesa respondieron mordiendose para no rompera a reir a carcajadas. Lo sé, tenía que haber omitido ese comentario, mis colegas PRESIDENTAS, ANGELA MERKEL, O MARGARET THACHER nunca habría dicho semejante tontería, pero , qué quereis? soy novata, aún no me he he acostumbrado a las mieles del éxito ni a las esclavitudes que conllevan los puestos de responsabilidad máxima.

Las viejecitas, en vez de votar parecía que estaban participando en una gimkana, porque iban de mesa en mesa preguntando si era ahí donde les tocaba, y lo mejor es que parecían disfrutar y todo con el paseillo.Yo creo que pensaban que al final , les daban un bocata.Una de ellas, una vecina mía, me saludó, me dió su dni, y se puso a hablar de los nietos con otra justo delante de la urna, y tan embebidas estaban en la conversación que se llevaba el voto de nuevo a su casa, si no me llegó a dar cuenta y le digo, MARIA ESPERE QUE SE LLEVA DE VUELTA EL VOTO; DEJEMELO AQUÍ.

Para finalizar este periplo. del que sólo he hecho un resumen, después de pasar 12 horas juntos en la mesa, mis dos vocales , descubrieron que eran vecinos de toda la vida, del mismo bloque, VER PARA CREER, ¿ a dónde llega la INCOMUNICACION en nuestros días, que ya no conocemos ni a nuestro vecino de enfrente?

Al final, qué quereis que os diga, le he cogido gusto a esto de ser PRESIDENTA, ahora entiendo eso de que el poder corrompe y crea adicción, así que para quitarme el mono me pienso apuntar a todo lo que me permita tener esa cuota de poder....presidenta de la comunidad, de mi club de ajedrez, ...o mucho mejor SER LA PRIMERA PRESIDENTA BLANCA DE LOS ESTADOS UNIDOS; YES WE CAN!!

E.G.

viernes, 5 de junio de 2009

¿A dónde van los besos que no damos?

Este párrafo de una canción de Sabina, ha venido a mi cabecita, al hilo de una conversación que tuve en la tarde de ayer con un chico que en un pasado cercano significó algo importante para mi.Este chico, después de meses de no dar señales de vida, se conectó a internet, y se puso a hablar conmigo, y lo que empezó como una conversación inocua acabó en un debate acerca de las diferencias entre hombres y mujeres. Al hilo de la presunta complejidad de las mujeres con respecto a los hombres, yo alegué que a veces, ellos tampoco son fáciles de entender.Sobre todo, hice hincapié en esa facilidad que tienen algunos para ilusionarse con una historia, implicarte en ella, y luego unilateralmente, decidir que ya no quieren continuar con la misma y desaparecer, sin tener en cuenta en ningún momento que ya hay dos personas inmersas en ella.Por supuesto, habreis podido adivinar, que la conversación, aunque era todo el rato en tercera persona, como si hablasemos de otros , se había convertido en una exposición de nuestra propia historia.Entonces, él, hablando en ese tercera persona tan aséptica, me dijo lo siguiente: que a lo mejor había pasado algo que había hecho pensar a ese chico que si la historia iba a más, terminaría haciendo daño a la chica, que es posible que a ese chico no se le diera demasiado bien manejar situaciones en las que los sentimientos están de por medio, que a lo mejor, ese chico no era tan malo como parecía, y por último, y no menos importante, que seguramente había actuado como un cobarde.Ante este alegato, la chica ( yo) le contesté que si el chico en algún momento le hubiese planteado y expuesto sus miedos, es muy probable que le hubiese entendido( entre otras razones, porque la primera persona que tenía miedo de pasarlo mal era la chica), y no se habría quedado con ese mal sabor de boca.Al final, la cosa quedó en tablas, y , el chico se lamentaba por las oportunidades perdidas.Y mi pregunta es ¿perdió él? ¿perdió ella? ¿perdieron ambos?.Después de la conversación, me quedé con una sensación agridulce, esa de QUE HUBIERA PASADO SI....seguramente hubiese salido mal , seguramente no teníamos nada en común, seguramente hubiesemos roto al poco tiempo de salir...seguramente...o no? NUNCA LO SABREMOS....¿A Dónde van los besos que no damos?...

E.G.